Estamos en uno de los momentos más importantes de JSE, la construcción de la Ponencia Marco, donde definimos qué proyecto político queremos para el presente y el futuro.

Y es un buen momento para reforzar nuestra política internacional con una idea clara, más Europa, más democracia y más derechos.

Porque el contexto internacional es cada vez más inestable, y no podemos permitir que se imponga la ley del más fuerte.

La invasión de Rusia sobre Ucrania ha marcado un punto de inflexión. Nuestro apoyo al pueblo ucraniano debe ser firme e indiscutible.

No se puede premiar al agresor. No se puede legitimar la ocupación ilegal de territorios. Y cualquier acuerdo de paz debe pasar por el respeto íntegro a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.

Porque la paz solo es justa si se basa en el Derecho Internacional.

Pero este momento también exige dar un paso más en el proyecto europeo.

Necesitamos una Unión Europea más unida, más cohesionada y con capacidad real de actuar en el mundo. Una Europa con más autonomía y peso a nivel internacional y no la suma de 27 políticas exteriores distintas.

Una Europa que pueda defenderse, avanzando hacia un ejército europeo común.

Una Europa que proteja a su ciudadanía en cualquier parte del mundo, reforzando el papel de sus delegaciones en terceros países para ofrecer asistencia, protección e incluso gestionar solicitudes de asilo.

Y también una Europa con identidad propia, que avance en derechos comunes y en instrumentos como un pasaporte europeo que refuerce la ciudadanía europea.

Al mismo tiempo, debemos reforzar el multilateralismo.

Impulsar una reforma profunda de la Naciones Unidas, democratizando el Consejo de Seguridad y limitando mecanismos como el derecho de veto que bloquean la acción internacional.

Y fortalecer la Corte Penal Internacional para garantizar que quienes violan los derechos humanos rindan cuentas.

Porque la política internacional no puede basarse en la fuerza, sino en reglas, derechos y cooperación.

Y Europa debe estar a la altura.